Un Tributo a la Adolescencia

adolescente

 

Recuerdo con melancolía y sentimientos encontrados cuando entre a la adolescencia…

 

«Tienes nariz de Pinocho…es normal que tengas estos cambios durante la pubertad!»

 

«Ay…que lindas arañas traes en los ojos…» Refiriéndose a la mascarilla que había aplicado a mis pestañas. 

 

Y lo peor del caso es que no podía hacer ninguna observación a tales comentarios provenientes de mi madre…porque si contestaba lo mal que me hacían sentir esas palabras o me «daban un revés» o me contestaban:

 

«Ay! Son puras tonterías. Ya lo entenderás cuando crezcas!»

 

Pero yo no quería esperar a crecer! Yo quería entenderlo en ese momento! Sentir la puerta de salida, sentir confort a pesar de los cambios en mi cuerpo y en psicología…

 

Hoy soy madre de dos jóvenes adultos de 21 y 23 años de edad que también pasaron por mi mismo camino. Y pese a los inmensos deseos de darles lo que en ese antaño yo deseaba de parte de los padres, sé que también pasaron por esos momentos en los que no se entendían ni ellos mismos. 

 

A ti adolescente en crecimiento, va todo mi respeto y admiración.

 

A ti que a veces no tienes ni idea por donde empieza o termina un camino, o no sabes cuál camino tomar y te refugias en tus amistades que «si te entienden»… Y que a veces haces finta de que si te entienden ya que ni tú mismo no te entiendes.

 

A ti, preciada columna de nuestro mañana, de esos dirigentes y padres de familia que gobernaran mañana formando el presente de nuestros nietos que aún no han nacido. 

 

A ti, soñador empedernido, que se siente desprotegido  pero que le da tanta importancia a proteger a su manera a los amigos

 

A ti, mi «yo pasado», porque yo también fui adolescente y ahora de adulto te entiendo mejor. 

 

Fluye.

 

Respira.

 

Goza.

 

Celebra. 

 

Eres perfecto, y viniste a recordar a tus padres que a veces se enfocan enfrascados en tu felicidad pero desde su punto de vista y no del tuyo, creando una gran contrariedad. 

 

Tennos paciencia a los adultos y sobretodo a tus padres.

 

Recuerda que sin ellos no estarías respirando y viviendo esta maravillosa experiencia llamada vida. 

 

Vive vivo  guiado por el agradecimiento y la diversión! 

 

Y estarás provocando no sólo tu buena salud, abundancia y bienestar, sino la mismísima paz mundial.

 

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